martes, 7 de septiembre de 2010

Dedícate a hacer tu trabajo. Y ríete de tu señora madre.

21.59. Recibo una llamada de Vodafone preguntando si tenía la línea de teléfono y ADSL con Telefónica y le respondo que no. Me pregunta con que compañía y le respondo que con Jazztel. Me pregunta si estoy pagando unos 50 euros y le respondo que sí. Me comenta su interesantísima oferta de ADSL 6 Mb + un montón de cosas que ni escucho porque se que no me va a interesar y le respondo agradecido que no me interesa. La muy subnormal, con tono sarcástico me pregunta: “No te interesa pagar menos?”. Le respondo que no, que Jazztel me va muy bien y que tengo 20 Mb. En tono jocoso me dice: “Pero sabes que no te llegan las 20 Mb y mucho menos en tu zona por la cantidad de conexiones a la vez que hay?” y le respondo que el router sincroniza a 18.000 Kb y que bajo cosas a 2 MB/s así que no llega a las 20 Mb pero se le acerca bastante. Riendo dice: “Vale, vale” y cuelga…

Tu eres subnormal? Quien coño te crees que eres para ir de este palo? Me vas a decir tú a mí lo que tengo que hacer con mi dinero?

En primer lugar, si yo quiero pagar 500 euros al mes por una conexión de módem no eres nadie para decirme si está bien o mal.

En segundo lugar, si crees que estoy haciendo mal (o quieres hacer una venta) entiendo que me aconsejes que la oferta que me propones es superior a lo que tengo ahora mismo pero NUNCA riéndote de mí.

Suelo contestar amable a los pesados que te llaman una y otra vez para ofrecerte cambios de compañías por que lo único que hacen es su trabajo (aunque el día que responda al 1444 que me llama 6 veces al día no digo que no vaya a jurar un poco) pero lo que no tolero es que vayan con esa prepotencia. Los que me conocéis ya lo sabéis, aquí, para ir de listo, estoy yo.

Cuando vivía en Nottingham y me compré el iPhone me llamaron de 4 empresas ofreciéndome seguro para el móvil. A todas respondí amablemente diciendo que no me interesaba, incluso cuando me preguntaban por qué cordialmente les decía que no creía que mereciese la pena pagar ese dinero. (Antes de que comentéis nada, aunque lo hubiera tenido, por motivos que no vienen al caso, cuando le perdí aquí en España no hubiera podido recuperarlo). Pues la cuarta señorita me dijo: “Sabes que si pierdes el móvil, al tener contrato de permanencia, seguirás teniendo que pagar por un móvil que no tienes?” y respondí que sí. Ella me dijo: “Pues yo no estaría contenta con eso” y yo le respondí que yo tampoco estaría contenta con un trabajo como el suyo y que no le decía nada.