“Ahora me enfado y no respiro”. Esa es la actitud que ha tomado una parte de la sociedad española ante la decisión del Parlament de Catalunya de abolir las corridas de toros en Catalunya. Varios grupos en Facebook y comentarios en artículos de la prensa on-line, como 20 minutos y Marca (fuente inagotable de inspiración para este blog) abogan, una vez más, por el boicot a los productos catalanes en protesta por dicha decisión. Y yo me pregunto… Y a vosotros que coño os importa?
La verdad, no lo entiendo. Puedo llegar a entender (que no compartir, y el tema del boicot será objeto de estudio en un post más adelante) cuando la idea del boicot ha surgido a raíz de temas económicos. “Tu no me das dinero, yo no te doy a ti”. Pero la prohibición de las corridas de toros en Catalunya? En qué os afecta a vosotros? Tal vez para algunos ganaderos taurinos, 6 toreros, dos mozos de cuadra y un vendedor de pipas/pistachos/altramuces tenga una gran repercusión, pero para el médico del Hospital Clínico de Torrejón de Ardoz o para el barrendero de Bollullos de
Muchos argumentarán (bueno, muchos tampoco, sólo los que sepan construir frases subordinadas y/o tengan algún motivo más profundo que “los catalanes son malos”) que esto es una respuesta a la prohibición de las corridas, no en defensa de los animales, sino por anti-españolismo. Es posible, que parte de los 68 votos a favor, se hayan producido por anti-españolismo/electoralismo, pero quisiera recordarles que si ha llegado a debate en el Parlament es por la recogida de 180.000 firmas (130.000 más de las necesarias) promovida por los grupos anti-taurinos (y hasta dónde yo se, aunque sea símbolo de estado, algunos lleven cuernos y otros tengan los cojones enormes, los españoles no somos toros).
No sólo con este tema, han habido varias cosas que fuera de Catalunya no han gustado (opinión totalmente respetable) que han hecho aumentar el odio hacia Catalunya (sí, tertulianos del Gato al Agua, el odio hacia Catalunya existe) que al resto del país ni les iba ni les venía y existe algo básico en una sociedad (y más aún en una sociedad que predica/persigue/fuerza la unidad) que es la tolerancia y el respeto hacia las decisiones del prójimo.